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Aprobados y suspensos del Barça tras la manita al Ferencvaros

Neto. Partido sin mucha historia del meta brasileño, que contó con pocas ocasiones para lucirse, y además tuvo a la escuadra del larguero como gran aliada a un fuerte remate de Barbosa. El único gol que recibió fue de penalti.

Sergi Roberto. Tuvo un buen aliado en Trincao a la hora de combinar por la banda derecha. Sigue teniendo muchos problemas a la hora de concluir sus acciones con éxito. Recibió un fuerte golpe en la tibia en los minutos finales de la primera parte, dejándolo un poco renqueante. Koeman decidió que jugara unos minutos tras el descanso y lo sustituyó, pensando sobre todo en el Clásico.

Piqué. Estaba teniendo muchos problemas para frenar al keniano Nguen y al final tanto fue el cántaro a la fuente que acabó rompiéndose en forma de expulsión y penalti. El central catalán no estará en Turín. Esa es la peor noticia de todas.

Lenglet. Excelente en la forma de salir con el balón controlado y contundente en sus acciones ofensivas. Más le vale que salga indemne en el Clásico del sábado porque en Turín será la piedra angular en defensa.

Dest. Poco a poco se le va viendo lo que puede llegar a ser este joven jugador. Empezó jugando en banda cambiada, la izquierda, intentando combinar con Ansu Fati y dando profundidad al juego, para acabar en la derecha, donde se le vio brillar más y sentirse más cómodo. Ante el Real Madrid pinta que seguirá en la siniestra.

Pjanic. Jugó casi 75 minutos a un nivel aceptable, aunque lejos de su nivel en la Juventus. No arriesgó mucho y se limitó siempre a cumplir con el expediente; se le notó aún un tanto falto de ritmo y lento a la hora de circular el balón.

De Jong. Mejoró exponencialmente su partido respecto al de Getafe. Para ver una y mil veces su asistencia espectacular a Ansu Fati en el segundo gol. Dibujó un pase de tiralíneas de pase bombeado que el delantero remató sin dejar tocar el balón al césped. Este es el nivel que le exige el Barcelona.

Coutinho. El mejor del partido. Estratosférico a la hora de buscar los espacios en el campo y voluntarioso en búsqueda del balón en la recuperación. Además marcó un gran gol, tras una gran jugada de Messi, con asistencia incluida de tacón de Fati. El brasileño está convirtiendo en una anécdota la parábola del hijo pródigo. En Múnich nos han devuelto un jugadorazo.

Trincao. El portugués completó un partido extraordinario. Atrevido, osado, siempre buscando el uno contra uno y desmarcándose; lástima que su socio en la banda, Sergi Roberto, no le acompañara en sus acciones. Pudo haber puesto la guinda si hubiera marcado solo ante el portero tras un gran pase de Messi.

Messi. El Juan Palomo del fútbol mundial. Cuando el equipo peor lo estaba pasando, cogió la responsabilidad, empezó a sortear rivales y acabó dentro del área, donde le hicieron penalti. Un yo me lo guiso, yo me lo como, de manual. Marcó el gol para poner el 1-0 en el luminoso. Después dio dos asistencias y estuvo cerca de marcar en dos ocasiones más.

Ansu Fati. No estuvo muy acertado en los desbordes, partiendo siempre desde la banda izquierda, pero su afán cara a puerta tuvo premio, al marcar un gran gol, con la ayuda un poco de la fortuna al empalmar casi con la tobillera, tras una gran asistencia de De Jong. Fue sustituido en el minuto 61 porque ha de coger fuerzas para el Clásico.

Cambios:

Pedri. El canario sigue maravillando con su juego sencillo y vistoso. Marcó un gol de killer, con la ayuda de Dembélé y un poco también del portero.

Junior. Se le notó mucho la falta de ritmo. Está arrancando el motor y parece que a veces se le queda calado.

Dembélé. Jugó en la banda derecha en un escenario idóneo, con espacios. Sin embargo, el panorama se le complicó tras la expulsión de Piqué. Pese a todo, marcó un gol gracias a la generosidad de Messi y dio una gran asistencia a Pedri tras una buena incursión por su banda. Este es el camino de la redención.

Araujo. Le va a tocar arrearse los machos el próximo miércoles en Turín. Saltó al campo para cubrir la marcha de Piqué ver roja directa. Cumplió.

Sergio Busquets. Salió al campo a falta de quince minutos para retomar el mando de la nave. Lo consiguió.

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