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El Atlético más fácil de batir

El camiseta portero Atlético de madrid es más frágil que nunca. Y no porque esté permitiendo que el rival le llegue mucho en los partidos, es más, es al contrario. El mal rojiblanco pasa por la poca contundencia que muestra cada vez que se aproximan a su área, todo un coladero con errores impropios que están provocando que se escapen los puntos a montones. Los dos últimos, en el descuento del partido contra el Valencia que parecía dominado con el 1-3 al inicio de los siete minutos de tiempo añadido y que acabó en empate por el doblete de Hugo Duro.

Desde el anterior parón internacional, los problemas del Atlético atrás se han multiplicado, encajando siete goles en cuatro partidos de Liga y cinco en los dos de Champions contra el Liverpool. Tan sólo ante el Betis pudo mantener la portería a cero, un signo que se había convertido en habitual en la era Simeone. Y a pesar de que el Cholo está apostando por onces cada vez más ofensivos y por un tridente arriba, los problemas atrás no se deben a la cantidad de ocasiones que genera el rival, más bien a su claridad.

Penaltis, despistes defensivos, centros laterales mal cubiertos o incluso errores de Oblak, algo a lo que tan poco estamos acostumbrados, provoca que el Atlético tenga el peor inicio goleador en contra de la era Simeone, con 13 goles encajados en 12 partidos. Unas cifras que se convierten en mucho más dolorosas si se tiene en cuenta que el Atlético es el equipo de LaLiga que menos remates a puerta permite, únicamente 26. Un promedio que indica que Oblak encaja gol en uno de cada dos tiros recibidos, aunque el propio guardameta sufrió un gol en propia contra el Getafe después de que el balón hubiese tocado en el palo y Savic hiciese lo propio en Mestalla tras una parada del esloveno.

El Atlético ha recibido nueve tiros menos a portería que el Sevilla, Athletic y Villarreal, los primeros perseguidores con 35 chuts permitidos, pero estos clubes han encajado siete, ocho y doce goles respectivamente. Aunque parezca increíble, los datos de Opta indican que Oblak es el portero al que menos hay que rematar para marcarle, mientras que por ejemplo el Granada ha recibido 16 goles en 70 tiros (uno cada 4,37) o el Espanyol 13 en 60 disparos (uno cada 4,6). Unas cifras que el propio Oblak mejoró la temporada pasada, donde levantó su quinto premio Zamora con 25 goles encajados en 122 remates a portería (uno cada 4,88 tiros). En esa histórica campaña 2020-21, el Atlético fue el equipo que menos goles encajó a pesar de recibir más remates a portería que Real Sociedad (108), Athletic (113), Getafe (114) y Real Madrid (118).

Analizando más profundamente a los goles recibidos, de los 13 tantos que suma el Atlético en contra tres han sido de penalti (Aspas y Bardhi por partida doble), uno de falta directa (Isak), dos en propia portería (Oblak contra el Getafe y Savic ante el Valencia), tres con cabezazos a balón parado (Laguardia, De Tomás y Hugo Duro), tres provocados por pérdidas de balón y mal repliegue defensivo (Danjuma tras el fallo entre Savic y Giménez; Sorloth aprovechando la pérdida de João Félix y el mal repliegue de los centrales y de Oblak y Hugo Duro después de una pérdida de Kondogbia y el centro lateral de Gayà) y el de Trigueros desde fuera del área. Goles habitualmente precedidos por despistes, malas marcas a balón parado, penaltis tontos y fallos incomprensibles en el Atlético, algo que Simeone sabe que deberá corregir si quiere competir por títulos. Al equipo rojiblanco le llegan menos que en temporadas anteriores, pero encaja y es más endeble que nunca.

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